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Antiparasitaje
del automóvil (perturbaciones eléctricas)
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El automóvil produce un elevado número de ruidos u ondas parásitas
(perturbaciones) que es necesario eliminar para conseguir una perfecta audición
de la radio.
Las causas pueden ser muy numerosas, y todas ellas producidas por cualquier
aparato eléctrico, en el cual se crea un campo magnético variable,
y se recordará que la mayoría de estos aparatos instalados en
el vehículo se hallan en estas circunstancias. Por otra parte, cualquier
interrupción o puesta en marcha de estos mecanismos: motor, alternador,
etc., se deja sentir en la audición. Por tanto, todos estos disturbios
tienen que ser eliminados.
Las ondas parásitas que influyen en un receptor de radio pueden proceder
del exterior del vehículo o también los producidos por él
mismo. Los disturbios procedentes del exterior suelen ser momentáneos,
como por ejemplo: las irregularidades atmosféricas, la proximidad del
vehículo por torres de transporte de electricidad de alta tensión.
Como son disturbios ocasionales no se deben tomar medidas especiales contra
ellos.
Sin embargo, los producidos por el propio vehículo son los verdaderamente
importantes, ya que si no se eliminan hacen que la audición sea prácticamente
imposible. Por orden de importancia, en cuanto a los disturbios, la relación
de estos elementos es la siguiente:
Se puede decir, por tanto y de modo general, que todo aparato que lleve contactos en los cuales se producen chispas y que interrumpen el paso de corriente de forma brusca, es motivo y causa de producción de ruidos parásitos.
Existen otros mecanismos
que, sin ser de tipo eléctrico, son también motivo de producción
de chispas, como por ejemplo, los frenos, ya que el ferodo que lleva incorporado
está compuesto por hilos de bronce que pueden producir, durante la marcha
normal del coche, chispas debido al roce del ferodo con el tambor del freno.
La forma de transmitir estas perturbaciones o disturbios al radiorreceptor puede
ser por radiación o por transmisión directa.
Las causas que producen los disturbios o perturbaciones son varias, pero a pesar
de ello su eliminación es posible y hasta relativamente fácil.
Lógicamente la forma de actuar consiste en eliminar las causas que las
producen o impedir que se transmitan a la antena o al radiorreceptor.
Una solución fácil, consistiría en blindar todos los aparatos
que producen estos disturbios por medio de una envuelta mecánica conectada
a masa, con lo cual el problema quedaría resuelto; pero debido a la gran
cantidad y diversidad de todos estos aparatos, resulta prácticamente
imposible, pero además también habría que blindar ciertas
partes metálicas del vehículo e incluyo los cables. Como esto
resulta inviable, la supresión se consigue por medio de condensadores
o resistencias como se ha podido comprobar en el estudio que anteriormente se
ha hecho de todos estos elementos.
Para erradicar las perturbaciones dividimos las mismas en cuatro categorías:
Antes de acometer la eliminación de las ondas parásitas, hay que estar seguro de que los componentes eléctricos de alta tensión (encendido) y de baja tensión (12 V) del vehículo, se encuentran en buen estado (es decir, que no hay falsos contactos y que todos los cables, terminales y bornes están bien apretados). Dentro de lo posible, también es necesario que las piezas de la carecería (aletas, capot, suspensión, etc.) estén bien apretados o soldadas.
Perturbaciones en forma
de ondas parásitas emitidas por el sistema de encendido
Los elementos que mas perturban la recepción de la radio en un vehículo
son: la bobina de encendido, el ruptor y, sobre todo, el conjunto de alta tensión
a 20.000 o 30.000 V (distribuidor, bujías y cables de bujía).
Para llegar hasta nuestro receptor el fenómeno perturbador puede elegir entre varios caminos:
Estos parásitos se
caracterizan por una serie de crepitaciones (ruidos) tipo «ametralladora»
cuya cadencia aumenta a medida que se acelera el régimen del motor.
El remedio es de sobra conocido: atajar el mal de raíz, lo más
cerca posible de su punto de origen, y en neutralizarle en el momento de su
aparición, es decir, impedirle que avance.
Pero aún existe el riesgo de que el parásito «trepe»
hacia los circuitos de 12 V por el hilo de entrada a la bobina, por lo que es
imprescindible colocar la «trampa apropiada»:
un condensador especial de 2µF y 200 V.
Parásitos «emitidos»
por el sistema de encendido electrónico integral
En principio, los vehículos equipados de Encendido Electrónico
Integral comportan de origen un antiparasitado de serie compuesto de condensadores
antiparásitos en el alternador y en el regulador.
Pero en el caso del autorradio «sensible», es preciso completar este antiparasitado mediante:

Parasitos (perturbaciones)
emitidas por los cables de alta tensión de las bujías y bobina.
Este fenómeno es de tal importancia que los fabricantes estaban obligados
por ley, a montar cables equipados con haces antiparasitarios de "hilo
especial de alta impedancia".
Por esta razón nos despreocupáremos de los cables de alta tensión
del encendido aunque a veces es necesario colocar en las bujías unos
"supresores" (terminales antiparasitarios). En la salida de alta tensión
de la bobina colocaremos otro supresor.

En la tapa del distribuidor
deberemos colocar uno o varios «supresores» en la misma tapa o,
mejor, en el propio distribuidor, una «pipa antiparasitaria».
El procedimiento más eficaz de eliminar las perturbaciones, se consigue
fundamentalmente colocando en serie una resistencia eléctrica en el cable
de toma de corriente de la bujía o blindándola con una caperuza
y otra resistencia en el cable que une la bobina con el delco. Esta resistencia
es de elevado valor, de 15 000 a 20 000 ohmios, y recibe el nombre de resistencia
supresora. En la actualidad las bujías modernas vienen ya fabricadas
con la resistencia incorporada.
Para que el antiparasitado sea más eficaz en el sistema de encendido, es preciso:
Perturbaciones generadas en los circuitos de alimentación
El generador
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El regulador
Síntoma: chasquidos no periódicos que sólo se producen
cuando el régimen del motor es suficiente para cargar la batería;
desaparece al encender los faros.

Los accesorios






Perturbaciones debidas a malas uniones de masa entre las piezas grandes de la
carrocería
Síntoma: crujidos irregulares que corresponden exactamente a las
trepidaciones de la rodadura. Para observarlas, embalar el vehículo y
parar el motor, preferiblemente sobre una carretera en mal estado.
Remedio: trenzas de masa para puentear todas las uniones dudosas de la
carrocería o grapas de bisagra.
Nota: para localizar el punto de origen, encender el aparato de radio en onda larga, entre dos emisoras (motor parado, vehículo parado), empujando o tirando de las aletas, capó, etc., y balanceando el vehículo hasta descubrir el punto sensible.
Desde luego, se ha de prestar especial atención a la toma de masa del capó del motor, pues éste constituye un blindaje eficaz contra las radiaciones de alta tensión del encendido.

Orden de las operaciones (para un antiparasitado normal)
Estando parados el motor y el vehículo, en un lugar no afectado por interferencias,
alejado de líneas de alta tensión, rótulos luminosos de
neón, etc., comprobar el buen funcionamiento del receptor instalado.

Nota: ¡Precaución! No instalar nunca un condensador en la borne de «excitación» del generador o el regulador.
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