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Cajas
de cambio
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Cajas de cambio automáticas
El cambio automático es un sistema de transmisión que es capaz por si mismo de seleccionar todas las marchas o relaciones sin la necesidad de la intervención directa del conductor. El cambio de una relación a otra se produce en función tanto de la velocidad del vehículo como del régimen de giro del motor, por lo que el conductor no necesita ni de pedal de embrague ni de palanca de cambios. El simple hecho de pisar el pedal del acelerador provoca el cambio de relación conforme el motor varía de régimen de giro. El resultado que aprecia el conductor es el de un cambio cómodo que no produce tirones y que le permite prestar toda su atención al tráfico. Por lo tanto el cambio automático no sólo proporciona más confort, sino que aporta al vehículo mayor seguridad activa.
Los elementos fundamentales que componen la mayoría de los cambios automáticos actuales son:
Precisamente el control
electrónico es la mayor innovación que disponen los cambios automáticos
actuales dando al conductor la posibilidad de elegir entre varios programas
de conducción (económico, deportivo, invierno) mediante una palanca
de selección, llegando actualmente a existir sistemas de control que
pueden seleccionar automáticamente el programa de cambio de marchas más
idóneo a cada situación concreta de conducción.
Entre los datos que utilizan estos sistemas para sus cálculos se encuentran,
la frecuencia con que el conductor pisa el freno, la pendiente de la carretera,
el numero de curvas de la misma, etc.
Antes de estudiar el funcionamiento
de la caja de cambios automática, hay que explicar de forma individual,
los elementos básicos que la forman.
Embrague
hidráulico
El embrague hidráulico que mas tarde evolucionara llamandose convertidor
de par, actúa como embrague automático entre el motor y la caja
de cambios que, en estos casos, suele ser automática o semiautomática.
Dicho embrague permite que el motor gire al ralentí (en vacío)
y además transmite el par motor cuando el conductor acelera.
Está fundado en la transmisión de energía que una bomba
centrífuga comunica a una turbina por mediación de un líquido
que generalmente es aceite mineral.
Para comprender bien este principio se puede poner el ejemplo de dos ventiladores
(figura inferior) colocados uno frente al otro. El ventilador (1), conectado
a la red, mueve el aire y lo proyecta como impulsor o bomba sobre el otro ventilador
(2) que está sin conectar; éste último, al recibir el aire,
se pone a girar como una turbina.

Constitución del embrague hidráulico
Está constituido, como puede verse en la figura inferior, por dos coronas
giratorias (bomba y turbina) que tienen forma de semitoroide geométrico
y están provistas de unos tabiques planos , llamados alabes. Una de ellas,
llamada rotor conductor, va unida al árbol motor por medio de tornillos
y constituye la bomba centrífuga; la otra, unida al primario de la caja
de cambios con giro libre en el volante, constituye la turbina o corona arrastrada.
Ambas coronas van alojadas en una carcasa estanca y están separadas por
un pequeño espacio para que no se produzca rozamiento entre ellas.


Funcionamiento
Cuando el motor gira, el aceite contenido en la carcasa es impulsado por la
bomba, proyectándose por su periferia hacia la turbina, en cuyos alabes
incide paralelamente al eje. Dicho aceite es arrastrado por la propia rotación
de la bomba o rotor conductor, formándose así un torbellino tórico.
La energía cinética del aceite que choca contra los alabes de
la turbina, produce en ella una fuerza que tiende a hacerla girar.
Cuando el motor gira a ralentí, la energía cinética del
aceite es pequeña y la fuerza transmitida a la turbina es insuficiente
para vencer el par resistente. En estas condiciones, hay un resbalamiento total
entre bomba y turbina con lo que la turbina permanece inmóvil. El aceite
resbala por los alabes de la turbina y es devuelto desde el centro de ésta
al centro de la bomba, en donde es impulsado nuevamente a la periferia para
seguir el ciclo.
A medida que aumentan las revoluciones del motor, el torbellino de aceite se
va haciendo más consistente, incidiendo con más fuerza sobre los
alabes de la turbina. Esta acción vence al par resistente y hace girar
la turbina, mientras se verifica un resbalamiento de aceite entre bomba y turbina
que supone el acoplamiento progresivo del embrague.
Cuando el motor gira rápidamente desarrollando su par máximo,
el aceite es impulsado con gran fuerza en la turbina y ésta es arrastrada
a gran velocidad sin que exista apenas resbalamiento entre ambas (éste
suele ser de un 2 % aproximadamente con par de transmisión máximo).
El par motor se transmite
íntegro a la transmisión de embrague, cualquiera que sea el par
resistente y, de esta forma, aunque se acelere rápidamente desde ralentí,
el movimiento del vehículo se produce progresivamente, existiendo un
resbalamiento que disminuye a medida que la fuerza cinética va venciendo
al par resistente.
Al subir una pendiente, la velocidad del vehículo disminuye por aumentar
el par resistente, pero el motor continúa desarrollando su par máximo
a costa de un mayor resbalamiento, con lo que se puede mantener más tiempo
la directa sin peligro de que el motor se cale.

Ventajas e inconvenientes
de los embragues hidráulicos
Este tipo de embrague presenta el inconveniente de que no sirve para su acoplamiento
a una caja de cambios normal, es decir, de engranes paralelos; ya que aun funcionando
a ralentí, cuando el resbalamiento es máximo, la turbina está
sometida a una fuerza de empuje que, aunque no la haga girar por ser mayor el
par resistente, actúa sobre los dientes de los engranajes y no permite
la maniobra del cambio de velocidades.
Por esta razón este embrague se utiliza en cajas de cambio automático.
Para su acoplamiento a una caja normal, habría que intercalar un embrague
auxiliar de fricción que permita desacoplar la caja de cambios en el
momento del cambio.
Debido a la inevitable pérdida de energía por deslizamiento del
aceite en su acoplamiento para obtener el par máximo, los vehículos
equipados con este tipo de embrague consumen algo más de combustible
que los equipados con un embrague normal de fricción. Presentan también
la desventaja de un mayor coste económico, así como la necesidad
de tener que acoplar una caja de cambios automática.
Como contrapartida de estos inconvenientes, la utilización del embrague hidráulico presenta las siguientes ventajas:
Convertidor de par
El convertidor de par tiene un funcionamiento que se asemeja al de un embrague
hidráulico pero posee una diferencia fundamental, y es que el convertidor
es capaz de aumentar por sí sólo el par del motor y transmitirlo.
En la figura inferior vemos el principio de funcionamiento tanto del embrague
hidráulico y del convertidor. En a tenemos una rueda con unas cazoletas
como si se tratara una rueda de noria de las utilizadas para sacar agua de los
pozos. Hacemos incidir un chorro de aceite a presión sobre la cazoleta,
esta es empujada moviendo la rueda. Vemos que la fuerza de empuje no es grande
ya que con un dedo de la mano paramos la rueda. En b hemos añadido una
placa deflectora entre el chorro de aceite y la cazoleta: Ahora el chorro de
aceite empuja la cazoleta pero en vez de perderse rebota en la placa deflector
que lo dirige otra vez contra la cazoleta por lo que se refuerza el empuje del
chorro contra la cazoleta. Vemos ahora que el empuje del chorro sobre la cazoleta
es mayor y necesitamos mas fuerza en la mano para evitar que gire la rueda.


En la figura inferior se muestra un esquema de los componentes del convertidor
hidráulico. Además de la bomba y de la turbina característicos
de un embrague hidráulico, el convertidor de par dispone de un elemento
intermedio denominado reactor. La rueda de la bomba está accionada
directamente por el motor mientras que la turbina acciona el eje primario de
la caja de velocidades. El reactor tiene un funcionamiento de rueda libre y
está apoyado en un árbol hueco unido a la carcasa de la caja de
cambios.
Tanto la bomba como la turbina y el reactor tienen alabes curvados que se encargan
de conducir el aceite de forma adecuada.

Funcionamiento
Al girar la bomba accionada directamente por el movimiento del cigüeñal,
el aceite se impulsa desde la rueda de bomba hasta la rueda turbina. A la salida
de ésta el aceite tropieza con los alabes del reactor que tienen una
curvatura opuesta a los de las ruedas de bomba y turbina. Esta corriente de
aceite empuja al reactor en un giro de sentido contrario al de la bomba y la
turbina. Como el reactor no puede realizar ese giro ya que está retenido
por la rueda libre, el aceite se frena y el empuje se transmite a través
del aceite sobre la bomba. De esta forma mientras exista diferencia de velocidad
de giro entre la bomba y la turbina el momento de giro (par) será mayor
en la turbina que en la bomba. El par cedido por la turbina será pues
la suma del transmitido por la bomba a través del aceite y del par adicional
que se produce por reacción desde el reactor sobre la bomba y que a su
vez es transmitido de nuevo sobre la turbina. Cuanto mayor sea la diferencia
de giro entre turbina y bomba mayor será la diferencia de par entre la
entrada y la salida del convertidor, llegando a ser a la salida hasta tres veces
superior.
Conforme disminuye la diferencia de velocidad va disminuyendo la desviación
de la corriente de aceite y por lo tanto el empuje adicional sobre la turbina
con lo que la relación de par entre salida y entrada va disminuyendo
progresivamente.
Cuando las velocidades de giro de turbina e impulsor se igualan, el reactor
gira incluso en su mismo sentido sin producirse ningún empuje adicional
de forma que la transmisión de par no se ve aumentada comportándose
el convertidor como un embrague hidráulico convencional. A esta situación
se le llama "punto de embrague"


La ventaja fundamental del convertidor hidráulico de par sobre el embrague
hidráulico es que el primero permite, en situaciones donde se necesita
mayor tracción como subida de pendientes o arranques, el movimiento del
reactor con lo que el par transmitido se ve aumentado respecto al proporcionado
por el motor en caso de necesidad. Además el convertidor hidráulico
amortigua a través del aceite cualquier vibración del motor antes
de que pase a cualquier parte de la transmisión.
A pesar de ser el convertidor hidráulico un transformador de par, no
es posible su utilización de forma directa sobre un vehículo ya
que en determinadas circunstancias de bajos regímenes de giro tendría
un rendimiento muy bajo. Además no podría aumentar el par más
del triple. Todo esto obliga a equipar a los vehículos, además
de con un convertidor, con un mecanismo de engranajes planetarios que permitan
un cambio casi progresivo de par.

Engranaje
planetario
También llamado "engranaje epicicloidal", son utilizados por
las cajas de cambio automáticas. Estos engranajes están accionados
mediante sistemas de mando normalmente hidráulicos o electrónicos
que accionan frenos y embragues que controlan los movimientos de los distintos
elementos de los engranajes.
La ventaja fundamental de los engranajes planetarios frente a los engranajes
utilizados por las cajas de cambio manuales es que su forma es mas compacta
y permiten un reparto de par en distintos puntos a través de los satélites,
pudiendo transmitir pares mas elevados.
Si quieres ver como funciona un engranaje planetario haz click aquí.
En el interior (centro),
el planeta gira en torno de un eje central.
Los satélites engranan en el dentado del piñón central.
Además los satélites pueden girar tanto en torno de su propio
eje como también en un circuito alrededor del piñón central.
Los satélites se alojan con sus ejes en el portasatélites
El portasatélites inicia el movimiento rotatorio de los satélites
alrededor del piñón central; con ello, lógicamente, también
en torno del eje central.
La corona engrana con su dentado interior en los satélites y encierra
todo el tren epicicloidal. El eje central es también centro de giro para
la corona.

Estos tres componentes (planeta, satélites y corona) del tren epicicloidal pueden moverse libremente sin transmitir movimiento alguno, pero si se bloquea uno de los componentes, los restantes pueden girar, transmitiendose el movimiento con la relación de transmisión resultante según la relación existente entre sus piñones. Si se bloquean dos de los componentes, el conjunto queda bloqueado, moviendose todo el sistema a la velocidad de rotación recibida por el motor.

Las relaciones
que se pueden obtener en un tren epicicloidal dependen de si ante una entrada
o giro de uno de sus elementos existe otro que haga de reacción. En función
de la elección del elemento que hace de entrada o que hace de reacción
se obtienen cuatro relaciones distintas que se pueden identificar con tres posibles
marchas y una marcha invertida. El funcionamiento de un tren epicicloidal es
el siguiente:

| Relación | Corona | Planeta | Portasatélites | Desmultiplicación |
| 1ª | Fija | Salida de fuerza | Impulsión | Grande |
| 2ª | Salida de fuerza | Fijo | Impulsión | Menor |
| 3ª | Fija | Fijo | Salida de fuerza | Sin desmultiplicación |
| 4ª | Impulsión | Salida de fuerza | Fijo | Inversión de giro |
Invirtiendo la entrada y
la salida en las relaciones de desmultiplicación se obtendrían
relaciones de multiplicación.
Estas relaciones se podrían identificar con las típicas marchas
de un cambio manual, sin embargo se necesitarían para ello distintos
árboles motrices por lo que en la aplicación de un tren epicicloidal
a un automóvil las posibilidades se reducen a dos marchas hacia delante
y una hacia atrás. La entrada del par motor se realizaría por
el planetario y la salida por el portasatélites o la corona. La primera
relación descrita y la tercera serían la 1ª marcha y la directa
respectivamente y la cuarta relación seria la marcha atrás.
Para poder combinar tres o más velocidades se usan habitualmente combinaciones de engranajes epicicloidales. Las cajas de cambio automáticas utilizan combinaciones de dos o tres trenes epicicloidaidales que proporcionan tres o cuatro relaciones hacia adelante y una hacia detrás. Como ejemplo tenemos la figura inferior.

Caja de cambios automática Hidramatic
Esta caja cuenta con cuatro velocidades y marcha atrás, esta formada
por un embrague hidráulico o convertidor de par y tres trenes de engranajes
epicicloidales (I - II - III), que comunican movimiento del motor al árbol
de transmisión de forma automática y progresiva según la
velocidad del vehículo.

La corona (C1)
del tren de epicicloidal (I) es solidaria al volante de inercia (4) y recibe,
por tanto, el movimiento directamente del motor. Los satélites (B1) van
unidos a la bomba (P) del embrague hidráulico y a la corona (C2) del
segundo tren de engranajes (II) por medio del embrague (E2). El planetario (A1)
puede ser frenado por la cinta de freno (F1) o hacerse solidario a los satélites
(B1) por medio del embrague (E1).
La corona (C2) del tren (II), puede ser frenada por la cinta de freno (F2) o
hacerse solidaria a los satélites (B1) por medio del embrague (E2). Los
satélites (B2) se unen directamente al eje de transmisión (3)
y son los encargados de transmitir el movimiento de la caja de cambios en cualquier
velocidad. El planetario (A2) recibe el movimiento directamente de la turbina
(T) a través del árbol (2)..
El tren de engranajes (III) sólo funciona para la marcha atrás
y tiene la misión de invertir el giro de los satélites (B2) y
del árbol de transmisión. La corona (C3) gira libremente y sólo
es bloqueada por un mando mecánico de la palanca de cambios para obtener
la inversión de giro. Los satélites (B3) se unen directamente
a los satélites (B2) a través del árbol de transmisión.
El planetario (A3) va unido a la corona (C2) de donde recibe movimiento.
Los satélites de todos los trenes de engranajes pueden girar libremente
en sus ejes o sufrir movimiento de translación cuando se lo comunican
cualquiera de los demás componentes de los trenes epicicloidales.

Funcionamiento
y relaciones de transmisión
Las distintas velocidades en la caja de cambios se obtienen automáticamente
de la siguiente forma:




Características
particulares de este tipo de caja de velocidades
Este modelo de caja automática presenta la particularidad de que el embrague
hidráulico va colocado entre el 1º y 2º tren de engranajes,
con lo cual, en 1ª y 3ª velocidad, la bomba funciona con una cierta
reducción de giro a través de (B1). Esta circunstancia evita el
arrastre del vehículo a ralentí, cuando está metida la
primera velocidad, y mejora el rendimiento del embrague.
El par motor transmitido al árbol de salida se comunica por dos caminos;
uno; a través de los engranes de los trenes, y el otro a través
de la turbina al planetario del segundo tren, con lo que se consigue disminuir
el resbalamiento del aceite en el y se mejora el rendimiento, sobre todo cuando,
por calentamiento, se debilita la turbulencia formada.
Sistema
de mando para el cambio automático
Hemos visto el funcionamiento del convertidor de par y de los trenes epicloidales,
ahora veremos como funcionan los elementos que controlan el cambio de velocidades.
El sistema de control del cambio automático en la caja de cambios Hidramatic
está formado por un circuito hidráulico y una serie de elementos,
situados en el interior del cárter de la caja de cambios, que realizan
las operaciones de cambio automático para las distintas velocidades,
sin que tenga que intervenir el conductor.
Hay dos elementos principales que se encargan de frenar uno o varios de los componentes del tren epicicloidal para conseguir las diferentes reducciones de velocidad. Estos elementos son: la cinta de freno y el embrague.

El dispositivo de la figura superior es solo uno de los varios que se usan en las cajas de cambios automáticas. En algunas de éstas, cuando la cinta esta aplicada, permanece inmovilizada la corona interior o el portasatélites. Las diferentes cajas de cambio pueden, sin embargo, inmovilizar diferentes miembros conjuntamente cuando está aplicado el embrague. No obstante, en todas las cajas de cambios automáticas el principio es el mismo. Hay reducción de marcha cuando está aplicada la cinta y hay transmisión en directa cuando está aplicado al embrague.

Circuito de mando hidráulico
El sistema es gobernado por el pedal del acelerador (1) (figura inferior) y
la velocidad del vehículo, seleccionando la marcha más adecuada
de forma automática, sin que el conductor tenga que preocuparse del cambio
de velocidades ni de accionar el embrague.
Estas cajas suelen llevar una palanca de cambios (2) con tres posiciones: una
para la marcha atrás (MA): otra (Lo) para cuando el vehículo rueda
por terreno malo o con trafico congestionado, en la que sólo se seleccionan
las marchas más cortas; y la tercera posición (Dr) para el automatismo
total en que se seleccionan todas las marchas hacia adelante en función
de la velocidad del vehículo. El punto muerto se encuentra (N). Esta
nomenclatura varía según los fabricantes del mecanismo.
Los elementos que componen este circuito de mando son los siguientes:



Funcionamiento
del circuito
El funcionamiento del circuito en las correspondientes posiciones de la palanca
de cambios, es el siguiente.
Punto muerto
Estando la palanca de cambios en la posición (N), el aceite suministrado
por la bomba (4), ya que la (5) no recibe movimiento, pasa por la canalización
(a) hacia el bombín de freno (12), venciendo la acción de su resorte
y dejando libre al freno (F1). Como el freno (F1) y los embragues (E1 y E2)
no reciben presión por estar cortado el circuito en la corredera (6),
todos los elementos quedan liberados y, por tanto, los trenes giran en vacío
sin transmitir movimiento.
Posición de cambio
automático
Colocando la palanca en posición (Dr), se corta la presión de
aceite en la canalización (a) y se da paso al circuito por (b y c); el
sistema actúa de la siguiente forma:
Efecto del retardador
Se ha podido observar que el paso de una velocidad a otra se realiza siempre
a velocidades determinadas del vehículo, lo que no resulta adecuado pues,
a veces, se necesita una velocidad más corta con el motor más
acelerado (pendientes, arranque, aceleraciones, etc.).
Esto se consigue con el retardador (10), movido por el pedal acelerador, que
manda aceite a menor o mayor presión según su recorrido al lado
opuesto de las válvulas del distribuidor, con lo cual, el aceite suministrado
por el regulador, necesitará mayor presión para accionar estas
válvulas, o lo que es lo mismo, mayor velocidad del vehículo para
conseguir el mismo efecto. De esta forma se consigue apurar más los cambios,
actuando sobre el pedal acelerador y retardador.
Selección de marchas
cortas
Generalmente, estas cajas de cambio llevan una posición de la palanca
de cambios (Lo), con la que se efectúa un enclavamiento de la válvula
(2-3), impidiendo el paso a la 3ª velocidad. En estas condiciones el vehículo
circula solamente en 1ª y 2ª velocidad. Esta posición se selecciona
para circular con tráfico muy intenso o cuando las pendientes a subir
o bajar son muy pronunciadas.
En la figura inferior tenemos un esquema se un sistema hidráulico de control de la cinta de freno y embrague de un tren epicicloidal que no es exactamente igual al estudiado hasta ahora pero si muy parecido. En este sistema, normalmente, en reposo la cinta de freno esta aplicada y el embrague en posición de desacoplado, con lo cual se produce una reducción de velocidad. Pero cuando la "válvula de mando" se desplaza, el aceite a presión procedente de la bomba se introduce por la parte anterior del pistón que acciona la cinta de freno, asi como en el pistón del embrague. Esto hace que la cinta de freno se afloje y que se accione el embrague. En este momento el embrague bloquea simultáneamente dos elementos del sistema epicicloidal funcionando como un acoplamiento directo.

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